Nuestros abanicos Bécal muestran el trabajo de dos artesanos del estado de Campeche, en el sureste de México. Primero, Federico, que vive en la población de Escárcega, corta a mano la madera y con la ayuda de un torno da forma al mango del abanico.Después, Milagro de Atocha, de la villa de Bécal, está a cargo del tejido. Ella reúne las fibras de la palma jipijapa y les hace un tratamiento especial para que alcancen el color y la textura ideal para el proceso, que se lleva a cabo en cuevas subterráneas, ya que proporcionan el nivel de humedad perfecto para la flexibilidad de las fibras.
31 x 23 cm
